martes, 17 de junio de 2014

Los perros y la salud

 Los perros, además de brindar compañia, amor y sonrisas, también nos hacen llevar una vida más saludable. Los beneficios son tanto físicos como psicológicos para las personas de todas las edades.
 En otros artículos comentábamos que es muy importante comer bien y hacer ejercicio. Tener un perro también es bueno, ya que puede ayuda a disminuir la presión arterial y los niveles de colesterol. 
 Además, al tenerlo es necesario pasearlo todo los días, lo que hará que tanto el dueño como la mascota hagan ejercicio. Por si fuera poco, jugar con una pelota, un mordedor o a tirar y aflojar una cuerda son juegos en los que ambos disfrutan y se mantienen activos.
  Para los niños también es beneficioso tener un perro. Según los estudios, los niños que viven durante su infancia con dos o más perros son menos propensos a tener alergias a los siete años. Por si fuera poco, los perros también los animan cuando están pasando por un mal momento y ayudan a que desarrollen la empatía y la responsabilidad. Los perros también aportan beneficios a los ancianos, ya que les ayudan a mantenerse saludables. Las personas mayores de 65 años con perro pueden ser independientes por más tiempo, además de que los canes suponen una gran compañía.



domingo, 15 de junio de 2014

Beneficios de realizar ejercicio físico

 Hacer ejercicio es un método muy bueno para mejorar nuestra salud, la disciplina e incluso el carácter. En esta entrada hemos recopilado todos ellos:
  • Beneficios físicos: Muchos de ellos son fáciles de adivinar, como por ejemplo, que mejora la forma, la resistencia física, la flexibilidad,la movilidad articular... pero además reduce la sensación de fatiga, gracias a todos los beneficios anteriormente citados.

  • Beneficios psicológicos: Este apartado sí es un poco más abstracto que el anterior. Pero aunque no percibamos estos cambios, el ejercicio nos ayuda a mejorar la autoestima, a relajarse y a incrementar el bienestar general. Por si fuera poco, también rebaja la tensión y el estrés, tran presentes en nuestro día a día.


Desayunar bien

Como decíamos en el último artículo, desayunar bien es imprescindible para llevar una vida saludable. Pero, ¿Por qué?. Bien, pues una vez que cenemos por la noche, no volveremos a tomar nada hasta la hora del desayuno. Prácticamente, es como pasar la noche en ayuno. Así que si desayunamos fuerte, podremos afrontar el día con energía

¿Qué beneficios aporta el desayunar bien?
 Pues, por ejemplo, nos ayuda a rendir mejor durante la mañana. También nos ayuda a controlar el peso, ya que si no desayunamos como es debido, acabaremos picoteando entre horas. Por supuesto no hay que olvidarse de que el desayuno es "la pieza" que falta en nuestro puzzle de la dieta equilibrada.
   

¿Cuanto tiempo hay que dedicar al desayuno?
Partiendo de que esta comida debe suponer entre el 20% y 25% de ingesta diaria, hay que dedicarle unos 15-20 minutos. Si no lo hacemos, acabaremos desayunando un vaso de leche o de café o directamente no desayunando.


¿Que alimentos constituyen un desayuno saludable?
Para desayunar bien no hay que olvidar que se debe tomar por lo menos una ración de un producto lácteo (leche, queso), una pieza de fruta (kiwi, zumo de melocotón) y  una ración de cereales (galletas, pan). Por supuesto, hay que acompañar a este desayuno básico con productos como el aceite, la margarina, las almendras, el cacao, la miel, el té... ¡Tú decides!
















Si quieres aprender más sobre el desayuno, visita la página web "Tu Nutricionista"

Malos hábitos de nuestra vida cotidiana

Muchas veces nos preguntamos que es un mal hábito, al igual que reflexionamos sobre si nosotros los tenemos. Para ayudar a identificarlos, hemos recogido en este artículo los más comunes, con el fin de que intentemos rectificarlos: 
  • No desayunar:  Muchas veces cuando nos levantamos por la mañana miramos el reloj y nos damos cuenta de que solo faltan quince minutos para que empiece el instituto o la jornada laboral. Entonces tomamos una decisión muy perjudicial para la salud: no desayunar. Esto hace que el nivel de azúcar en la sangre de estas personas disminuya, por lo que no llegan suficientes nutrientes al cerebro y este empieza a degenerarse. 


  • Comer de más: Lo normal es que cuando nos vamos de vacaciones y nos vemos ante un buffet libre empecemos a coger de todo hasta llenarnos el plato. Sin embargo, en la mayoría de ocasiones acabamos llenos y nos dejamos parte de la comida. Comer de más causa el endurecimiento de las arterias del cerebro, causando baja capacidad cerebral.


  • Fumar o drogarse: Estamos hartos de que nos digan lo perjudicial para la salud que es fumar o consumir drogas. Pero esto tiene fundamento, ya que estas sustancias nocivas disminuyen el tamaño del cerebro y pueden provocar enfermedades que hoy en día son muy difíciles de curar o directamente no tienen cura, como el cáncer.


  • No dejar descansar el estómago: La gente que pica entre horas no es consciente del mal que le hace a su cuerpo. Después de cada comida hay que esperar 5 horas para volver a ingerir alimentos, ya que no podemos pensar bien si picoteamos entre horas.




  • Cuidado excesivo del cuerpo: Al igual que no es bueno comer demasiado, tampoco lo es comer poco. Todo esto genera enfermedades tales como la anorexia (falta de apetito, y por lo tanto, delgadez extrema) o bulimia (comer demasiado en periodos muy cortos y después vomitarlo)


  • Consumir altas cantidades de azúcar: Al ir al cine, la cantidad mínima de refresco que nos ofrecen es de medio litro. Parece poco, pero ese medio litro contiene muchísima azúcar que interrumpe la absorción de proteínas y nutrientes, que además interfiere en el desarrollo del cerebro.


  •  Respirar aire contaminado: En nuestra sociedad actual, es casi imposible no respirarlo, sobre todo si vivimos en ciudades. Inhalar el aire de las ciudades disminuye la cantidad de oxígeno que llega al cerebro, ocasionando una menor eficiencia cerebral.


  •  Dormir poco: Nos sorprenderíamos de la cantidad de personas que duermen pocas horas si recogiéramos datos. Al no dormir lo suficiente, se acelera la pérdida de células en el cerebro.